Durante 2 años, y como parte de la Alianza para la Erradicación de la Pobreza, fuimos parte de un equipo de investigación que trabajó en torno a los problemas, marcas y huellas que deja en un niño o niña haber nacido y crecido en pobreza, y de qué manera evitar que siga ocurriendo.
Trabajamos junto a las fundaciones Colunga y Hogar de Cristo, el Núcleo Milenio para el Estudio del Curso de Vida y la Vulnerabilidad (MLIV) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) con quienes hizimos un llamado a implementar de manera urgente “un piso de protección social sensible a la niñez” como estrategia de política pública para la superación de la pobreza y la vulnerabilidad.
Un piso de protección social mínimo para la infancia y adolescencia debería garantizar ingresos mínimos y acceso a servicios sociales de calidad a las familias, con la intención de erradicar las desigualdades que vulneran los derechos de las niñas, niños y adolescentes que nacieron en contexto de pobreza.